Seleccionando un trípode
   

La gama Gitzo

La casa francesa Gitzo viene ofreciendo trípodes y soportes de gran calidad desde hace décadas, siendo importados en España por Eurosimer. Estructura su catálogo en series con una numeración que hace fácil localizar el modelo que uno necesita. Así la serie 1 es la más básica, siguiéndole la 2, 3, 4 y, por último la 5, constituida por verdaderos tanques. Las series 0 y 00 se reservan para mini-trípodes y trípodes de mesa.

Las series más útiles para el fotógrafo de la naturaleza son la 2 y la 3. Aunque algunos autores recomendaban nada inferior a la 3, la realidad es que en la letra pequeña sugerían la 2 si había que llevar el trípode a cuestas. Efectivamente, los serie 3 son perfectos cuando se va a fotografiar cerca del vehículo -aunque insufribles en una caminata larga- por ser más estables que los serie 2 pero, ciertamente, los trípodes de esta última serie son también muy sólidos.

   

Hace unos años se actualizó la numeración al retocar el diseño. En las secciones inferiores de anodizado negro (la superior es de una pintura moteada gris sobre fondo negro que oscurece con el uso) se le trazaron unas útiles líneas de referencia, se dotó a los extremos de las patas de pinchos metálicos -que se descubren desatornillando las gomas que los cubren- y se colocó un gancho para contrapesos en la columna central. Así la numeración pasó de 100 para la serie 1, 200 para la serie 2, etc., a ser 1100, 1200, etc.

   

En cada serie se encuentran trípodes de tres o cuatro secciones, con columna telescópica o sin ella. La columna puede ser rápida (es decir, lisa) o de cremallera (hay que subirla con una manivela). Por tanto, recomendamos fijarnos sólo en los de tres secciones y con columna rápida.

   

Una de las características de los trípodes Gitzo, que más ha sido denostada, es la utilización de mecanismos de rosca para bloquear las patas en lugar de palancas. Cuando uno utiliza un cierre de palanca, sabe perfectamente si está cerrado completamente o abierto del todo, sin términos medios. Pero en el de rosca aparecen los grados intermedios, pudiendo ocurrir que un cierre mal bloqueado provocara la caída del trípode con la cámara puesta. En realidad esto no es problemático en Gitzo porque la precisión en su construcción no permite que una pata mal bloqueada se venga abajo de golpe, sino que lo hace lentamente, advirtiendo el fotógrafo el problema a tiempo. Por otra parte, está el argumento en la lentitud del cierre. Sin embargo, el paso de rosca está diseñado de modo que un simple giro de muñeca bloquee sobradamente la pata.

   

El sistema de rosca tiene una peculiaridad. El trípode se debe desplegar y plegar en un cierto orden. Primero se despliega la segunda sección y luego la tercera (la más interna). De este modo, al bloquear la tercera se refuerza automáticamente el cierre de la segunda si no quedó suficientemente cerrado. Por el contrario, al plegar se sigue el orden inverso.

   

Un error común es enroscar en exceso al bloquear, así como desenroscar demasiado al plegar. Basta con un movimiento de muñeca en uno u otro sentido. Cuando recogemos el trípode y lo plegamos, dejaremos los bloqueos sólo ligeramente apretados. Todo esto, en realidad, es más difícil de explicar que de aplicar. Un usuario habituado a un Gitzo los despliega y repliega a la misma velocidad que un Manfrotto.

   

La fibra de carbono

Aunque parecía que los avances de la tecnología no afectaban a los trípodes, la aplicación de la fibra de carbono en su fabricación ha supuesto un avance radical porque ha roto la asunción de que a mayor peso más estabilidad. Por el contrario, el carbono ofrece mayor estabilidad que el aluminio a un peso inferior -excepto frente a la brisa, claro está-, pero desgraciadamente a un precio notablemente mayor.

Inicialmente existían dudas respecto a este material. ¿Sería resistente a la torsión? ¿Aguantaría los golpes a los que tan frecuentemente nos abocan los accidentes en el campo? La experiencia de compañeros nos ha demostrado la calidad del material, que se ha mostrado tan resistente como para soportar incluso el paso accidental de una furgoneta. Por otra parte, aunque al comienzo de su fabricación algunos ejemplares presentaron problemas con los adhesivos aplicados en las juntas, este problema parece resuelto desde hace tiempo.

Tanto Manfrotto como Gitzo presentan trípodes de carbono en su oferta. Sin embargo, la calidad constructiva de los Manfrotto deja mucho que desear y, aunque más caros, puestos a invertir en un modelo de carbono, no cabe duda que Gitzo ofrece en su serie Mountaineer los mejores trípodes de carbono del mercado.

   

La evolución

Si hablábamos de la singular característica de los trípodes Benbo de poder colocar la columna central, así como las patas, en cualquier posición, la reacción de Manfrotto y Gitzo ha sido diseñar modelos que también lo permitan en alguna medida. Así, en Manfrotto la columna central puede colocarse horizontalmente en los modelos 190Pro, 055Pro y 441 (carbono).

   

Gitzo por su parte, en el modelo Explorer G2220 ha desplazado la columna central del centro de gravedad, permitiendo así un giro continuo para adoptar cualquier inclinación hasta la posición invertida. En este modelo, además, ha modificado el bloqueo de inclinación de las patas por un sistema de presión que permite bloquearlas también en cualquier ángulo. Este sistema es útil, pero presenta el inconveniente de que resulta más lento el abrir el trípode. Cuando uno tiene en una mano la cámara y en la otra el trípode, con un pie puede colocar en posición las patas. En este modelo se precisan las dos manos, pues una ha de presionar el bloqueo para liberarlo.

   

Una opción personal

Como en tantos aspectos de la selección de equipo, existen numerosas filias y fobias personales que afectan a la toma de decisiones. En cuanto a trípodes tenemos una ventaja, porque tanto en Manfrotto como en Gitzo cada euro que pagamos vale la pena. Efectivamente, dependiendo de la disciplina que uno siga (si hace mucha macrofotografía, si fundamentalmente fotografía desde hide utilizando grandes teleobjetivos, si es un fotógrafo viajero que necesita ligereza y compacidad), un modelo será más útil que otro, pero en ambas casas encontrará buenas opciones.

Actualmente dispongo de dos trípodes. El viejo Manfrotto 190B que cumplió fielmente durante años, dio paso al Gitzo G224 Industrial Performance, quedando el primero relegado a labores de soporte de accesorios. Necesitaba un trípode más alto y el G224 alcanza sus 185 cm gracias a sus tres secciones de pata y a la columna telescópica. Efectivamente no es recomendable extender las columnas centrales en exceso, pues en ese caso tendremos un monopie montado en un trípode. Pero la realidad es que en numerosas ocaciones esta opción me ha permitido hacer una toma con objetivo estándar o gran angular sin que percibiera pérdida de nitidez alguna en el fotograma por trepidación.

   

Aunque los fabricados con fibra de carbono eran tentadores, se salían de presupuesto. Por tanto, la verdadera alternativa era el Manfrotto 055C, que resultaba más pesado y voluminoso, pero no más estable. Los aparatosos cierres de Manfrotto siempre se enganchan en la maleza (habiendome estropeado muchas tomas macro en las que necesitaba colocar una de las patas entre la vegetación), además de dificultar su empaquetado en la maleta a la hora de tomar un vuelo.

   

En cierta ocasión tuvimos la oportunidad de poner a la par un 190B, un 055, el G224 y un Mountaineer G1227 totalmente desplegados. La percepción subjetiva de su estabilidad -no disponíamos del sofisticado equipo para evaluarla objetivamente- por torsión resultó en ese orden ascendente, con el Mountaineer claramente ganador gracias a su carbono, y, sin embargo, el orden en peso era el inverso (exceptuando el 190B, obviamente), recayendo en el 055 el título de más pesado. En cuanto a altura máxima, el G224 destacaba notablemente gracias a su columna telescópica, siguiendo de cerca al Mountaineer en estabilidad. Económico y ligero, gracias a su reducido tamaño, el 190B, se mostraba como un excelente trípode para fotógrafos noveles. Por último, perdido en el término medio, el 055, sin embargo, brillaba por una excelente relación calidad-precio.

   

En todo caso, vale la pena invertir en un buen trípode. Cambiamos de cámaras, de objetivos, incluso de sistemas, pero el trípode sigue siendo compatible con ellos, gracias a que cámaras y objetivos incorporan un estándar universal de rosca para trípode. Tampoco es descabellado contar con más de uno, lo cual nos permitirá escoger el más adecuado a nuestra salida fotográfica y servirá de soporte de accesorios para tomas elaboradas.

   

Pero un buen trípode no servirá de nada si no lo complementamos de una rótula que esté a su altura, pues parafraseando la teoría de la cadena, la estabilidad de la pareja trípode y rótula viene dada por su elemento más débil.

   

A continuación hacemos una selección de los trípodes más interesantes del mercado. Recordemos que, al consultar precios, todos estos trípodes se venden sin rótula -aunque pueden hacernos ofertas donde se incluya una rótula a juego-. La rosca para la rótula es estándar, con lo que será fácil encontrar una adecuada a nuestras necesidades, tanto de la misma marca como de otra casa.